SIGISMUNDO FREUD Y CARLOS JUNG
EL PSIQUIATRA MÁS FAMOSO DEL SIGLO HA SIDO UNO DE LOS LOCOS MÁS PROFUNDAMENTE DRAMÁTICOS, MÁS PROLIJOS Y DE MAYOR ÉXITO LITERARIO, JAMÁS CONOCIDOS.
LAS CONSECUENCIAS DEL PSICOANÁLISIS HAN SIDO DEVASTADORAS
LA NUEVA ESCUELA DE PSIQUIATRAS FRANCESA ACUSA A FREUD DE NO SÓLO DE NO HABER LOGRADO NUNCA CURAR A NADIE, SINO, QUE AL CONTRARIO, HA LOGRADO AGRAVAR LAS ENFERMEDADES DE SUS PACIENTES.
| Vida | Jung rompe con Freud |
| Dos corrientes psicológicas | ¿Fue Freud un mentiroso? |
| Éxito y daños | Abusos de la doctrina frudiana |
Sigismundo Freud,
médico, psiquiatra, y psicólogo austríaco de raza judía, nació en Freiberg,
Moravia en 1.856 y murió en Londres en 1.939. Es el creador de Psicoanálisis.
Dedicado en un principio a investigaciones fisiológicas y de anatomía cerebral,
inició, joven todavía, los trabajos necesarios para descubrir las propiedades
anestésicas de la cocaína. Profesor de neuropatología en la Universidad de Viena.
Después marcha a París. En 1.984 abandona su colaboración con Breuer, y comenzó
a emplear la asociación de ideas para la exploración de la personalidad. Afirmó
el papel preponderante y decisivo de la sexualidad en la vida personal y social.
Distingue tres zonas en la personalidad: el yo, procedente de la educación y
la experiencia; el super y
yo, donde radica la idea de perfección
del individuo; y el ello, oscuro dominio de la vocación a la saciedad del
instinto sin trabas estéticas ni morales...El ello desde la subsconsciencia,
condiciona de modo decisivo la vida consciente, representada por el yo y el
super yo; la misma creación del artista expresa la sublimación del instinto
reprimido.Figuran entre sus obras importantes: estudios sobre la histeria
(1.895), en colaboración con Breuer; La interpretación de los sueños(1.900),
Introducción del psicoanálisis(1.916), Psicología de las masas y análisis del
"yo" (1.921) y Moisés y el monoteísmo.
Jung en su
autobiografía:"Sueños, recuerdos y pensamientos" escribe:"Nuestro viaje a EEUU,
que emprendimos en 1.909 en Bremen, duró siete semanas. Estuvimos juntos todos
los días y analizábamos nuestros sueños. Tuve entonces sueños importantes, con
los que Freud no supo qué hacer. no le hice por ello censura alguna, pues al
menor analista le puede suceder que no pueda descifrar el acertijo de un sueño.
Era un fallo humano y nunca me hubiera inclinado a interrumpir nuestros análisis
de sueños.Por elcontrario, esto era para mi muy importante y nuestra relación me
resultaba sobremanera valiosa.Consideraba a Freud una personalidad de más edad,
más madura y demayor experiencia, y a mi como a un hijo. Sin embargo, sucedió
algo que supuso un duro golpe a nuestras relaciones.
Freud tuvo un sueño cuyo
contenido no estoy autorizado a exponer. Lo interpreté lo mejor que supe, pero
añadí que se podrían deducir muchas más cosas si quería comunicarme algunos
detalles de su vida privada. A estas palabras me miró extrañado - su mirada
estaba llena de desconfianza -y me dijo: "El caso es que no puedo arriesgar mi
autoridad". En ese momento la perdió. esta frase se me grabó en la memoria. En
ella estaba escrito el fin de nuestra relación. Freud colocaba la autoridad
personal por encima de la verdad"
Las dos corrientes psocológicas del siglos XX dan cuenta perfectamente de este conflicto en el espacio de una sóla disciplina. Por un lado la freudiana y por el otro lado su enemiga que es la psicolología de Jung, discípulo y admirador suyo, pero después enemigo declarado de Freud. Hay, pues, en el mundo para comprender los misterios del alma o para curar las almas enfermas, dos líneas de conducta para los especialistas, una línea materialista, que es la del psicoanálisis freudiano y una línea espiritualista basada en los misterios del alma, que e la escuela de Jung.
LA VISIÓN MATERIALISTA DE FREUD ES FALSA
La diferencia entre las dos corrientes es enorme, porque para Freud,filósofo del siglo XIX, materialista, pues, y determinista,no existe el alma.Lo que trat Freud en sus libros como en sus curaciones,es la psique, pero la psique para Freud como para los filósofos franceses de fines del siglo XIX, Janet y su escuela, el alma no existe, la psique no es más que una especie de emanación invisible de la materia, es materia y nada más. Freud es un psiquiatra y un psicólogo materialista,por este motivo en Francia y en otros sitios ha surgido una nueva escuela de psiquiatras, en la huella evidentemente del espiritualismo picológico, acudando de Freud de una manera realmente violenta y afirmando que Freud no sólo no ha logrado nunca curar a nadie, sino que, al contrario, ha logrado agravar las enfermedades de sus pacientes, porque la visión que Freud tuvo de la psique era una visión falsa, inscrita perfectamente en la falsa visión materialista del mundo, de los pensadores del siglo pasado. Entonces viene Jung, que, continuando evidentemente las nuevas conclusiones científicas de su tiempo, somo mucho más complicados como personalidades humanas que la manera en que nos enfocaban antes los pensadores del siglo pasado, que tenemos un cuerpo que sí es materia, pero que tenemos también un alma inmortal. No es la afirmación de un teólogo, es la afirmación de un psicólogo, de uno de los más profundos científicos de nuestro tiempo.
Alguien le preguntó a Jung en un entrevista que otorgó a la BBC de Londres, poco tiempo antes de morir: ¿Usted cree en la existencia de Dios? Jung contestó:"Yo no creo, yo sé".
En su autobiografía titulada "Recuerdos, sueños y pensamientos" reafirma esta creencia en la existencia de Dios, pues es la existencia de un alma eterna.Para Freud, al no existir el alma, sino solamente la psique, ésta se hundiría en la nada junto con el cuerpo, en el momento de la muerte.Todas las curaciónes como los sistemas de curaciónde Jung, que es el nuevo y gran psicólogo de nuestro tiempo, rimando con el concepto de revolución auténtica, implican el reconocimiento de unos valores espirituales a los que el materialismo del siglo XIX no pudo nunca elevarse, debido precisamente a la filosofía materialista
"¿Fue Freud un mentiroso? - se pregunta Mikekel, Borch-Jacobsen - " Desde que Frank Cioffe tuvo la osadía de plantear esa posibilidad en 1.973, la pregunta no ha dejado de sacudir el mundo del psicoanálisis. Hasta entonces, las cosas habían sido muy sencillas. Hijo del "siglo freudiano", todos habíamos aprendido a venerar en Sigismundo Freud un hombre de "absoluta honestidad" e "integridad intachable", como escribió su leal biógrafo Ernest Jones. ¿Cuántas veces nos dijeron esto?. Fue su pasión por la verdad la que le permitió enfrentarse a los demonios de su propio inconsciente y levantar la represión de siglos que pesaba sobre la sexualidad, a pesar de la "resistencia" de sus pacientes y los ataques de sus colegas. Fue asimismo esta probidad científica la que hizo reconocer su error sobre las "escenas" fantásticas de incesto y abusos sexuales que le habían contado sus pacientes, a pesar del doloroso revés profesional que esto representaba para él. En Freud, la ciencia coincidía con la fibra moral del científico, cuya edificante biografía nunca nos cansábamos de leer: la milagrosa "curación por la palabra" de Anna O., La ruptura con Josef Breuer en relación con la sexualidad, la solitaria travesía del desierto, el amargo abandono de la "teoría de la seducción", el heroico autoanálisis, el apartamiento de la transferencia sobre Wilhem Fliess, el estoicismo frente a los ataques de sus colegas. Es una bonita historia, pero ahora sabemos que no es más que una gran "leyenda" (Henri Ellenberger). Uno tras otro, los historiadores del psicoanálisis nos han mostrado que las cosas no sucedieron en del modo en que Freud y sus biógrafos autorizados nos habían contado. No, la "curación por la palabra" de Anna, no fue nunca el "gran éxito terapéutico" del que más tarde alardearía Freud. No, Breuer no negó en absoluto el papel de la sexualidad en las neurosis. No, Freud no estuvo tan aislado intelectualmente como él pretendió y, en un principio, las reacciones de sus colegas estuvieron muy lejos de ser desfavorable. Todo lo contrario, muchos de ellos - especialmente su amigo Fliess - sintieron un profundo interés por la sexualidad infantil. También era falso que los pacientes de Freud le contaran espontáneamente peudorrecuerdos de seducción sexual infantil: fue el propio Freud quien les arrancó estas escenas de perversión, a pesar de las vehementes protestas de sus pacientes. Freud nos había mentido; ya no podíamos confiar en él. Había comenzado la era de la sospecha. De repente los estudioso empezaron a darse cuenta de que disfrazaba fragmentos de su autoanálisis como casos "objetivos", que ocultaba sus fuentes, que situaba convenientemente algunos de sus análisis en fecha anterior, que atribuía a veces a sus pacientes "asociaciones libres" que él mismo construía, que exageraba sus éxitos terapéuticos, que difamaba a sus oponentes. Algunos llegan incluso hasta el punto de sugerir - supremo crimen de lesa majestad - que Sigismundo engañaba a su esposa con su cuñada Minna. Los defensores del psicoanálisis se muestran indignados y hablan de periodismo amarillista, de paranoia, de "linchamiento de Freud", pero es evidente que se oponen a la defensiva. Una cosa es, sin embargo, sondear las profundidades de la reescritura de la historia por parte de Freud y otra comprender sus motivos. ¿ Por qué diablos sintió el fundador del psicoanálisis de contar todas estas trolas? ¿Era sólo pura fanfarronería? ¿Un deseo pueril de demostrar su originalidad y su primacía intelectual? ¿Una sagaz estrategia de márketing? ¿Un modo de promover un culto a la personalidad dentro del movimiento que había creado? Un libro publicado en holandés en 1.993 y ahora traducido al alemán como Der Fall Freud (su tradaucción castellana podría ser El caso Freud: la mentira como origen del psicoanálisis), el historiador Han israëls propone una explicación que posee el mérito de la sencillez. Freud, señala Israëls, tenía tanta confianza en sus primeras teorías que presumió públicamente de éxitos terapéuticos que aún no había obtenido. Cuando no se materializaban, obligándolo a revisar sus teorías, Freud tenía que explicar por qué las había abandonado sin poder aducir la verdadera razón: eso habría supuesto admitir que había cometido un serio fraude científico. Al igual que un niño que ha sido sorprendido infraganti, recurría a más mentiras, acusando a otros de haberle mentido a él. La culpa de todo era de ese victimario, Breuer, que le había ocultado el "amor de transferencia" de Anna O. Y sus desastrosas consecuencias. O, más de lo mismo, la culpa la tenían sus pacientes femeninas, que le habían contado todas esas tonterías sobre sus papás. Al echar la culpa a las pertinentes cabezas de turco, Freud se permitía incluso el lujo de transformar sus fracasos en victorias. ¿No era él, al fin y al cabo, quien había conseguido sacar a la luz el motivo oculto de todas las mentiras que le habían contado? Había nacido el mito del héroe. Este modelo de engaño parece haber comenzado muy pronto en la carrera de Freud, antes incluso del inicio del psicoanálisis, Israëls arroja a este respecto una luz nueva y perturbadora sobre le llamado "episodio de la cocaína", el primer gran fiasco profesional de Freud. En un artículo publicado en julio de 1.884, Freud defendió esta sustancia recién introducida, recomendándola para dolencias tan diversas como trastornos digestivos, mareos, neurastenia, neuralgias faciales, asma e impotencia. Basándose en informaciones publicadas en revistas médicas de Estados Unidos, también recomendó la administración de cocaína en el tratamiento de adicción a la morfina y afirmó que había curado con éxito un caso de este tipo: "Durante los primeros días de la cura (el paciente) consumió(i.o.oralmente) diariamente 3 dg de cocainun muriaticum, y después de diez días pudo prescidir por completo del tratamiento de la coca" En marzo del año siguiente, Freud repitió esta afirmación en una conferencia que dio en la Sociedad Psiquiátrica de Viena y que publicó unos meses más tarde. Seguía refiriéndose al mismo paciente, pero, extrañamente, tanto la duración del tratamiento como la dosis de cocaína y el método de administración habían cambiado. El paciente ahora "tomó alrededor de 0,40 gr de cocaína por día y 20 días después superó la absnencia de morfina. No se declaró ningún hábito a la cocaína; por el contrario, se puso de manifiesto de modo inconfundible una creciente antipatía al uso de la cocaína(...) Recomiendo sin reservas la administración de co- caína para estas curas de abandono en inyecciones subcutáneas de 0,03-0,05 g por dosis, sin temor alguno de aumentar la dosis". El paciente de Freud fue muy afortunado, ya que cuando Albreckt Erlenmayer, un emineste especialista en adición a la morfina, probó el método de Freud con sus propios pacientes, estos no experimenta ron ninguna mejoría. Y lo que es peor, Elenmayer previno enérgi - camente contra los peligros del hábito a la cocaína. El doctor Freud, escribió, además de la morfina y el alcohol, había incorporado "el tercer azote de la humanidad, la cocaína" La bofetada fue monu- mental. Obligado a responder, Freud se justificó afirmando en un artículo que los resultados de Elenmayer se habían visto alterados por haber aplicado la cocaína de forma subcutánea, y no oral, como él había prescrito. Nadie parece haber reparado en aquel momento en que fue justamente éste método el que había recomendado en su artículo de 1.885. Después de eso, Freud "olvidó" este artículo comprometedor y nunca volvió a mencionarlo entre sus publicaciones. Aparte de un puñado de alusiones veladas en la interpretación de los sueños, donde acusaba a su paciente de haber- se puesto inyecciones de cocaína en contra de sus consejos, Freud nunca habría de volver públicamente sobre este tema. Y no le faltaban razones para ello. Como quedó de manifiesto a comienzo de los años cincuenta en un artículo de Sieg - freíd Bernfeld y en la biografía de Jones, a quien Ana Freud le había facilitado las cartas que Freud envió a Martha Bernays durante su noviazgo (las famosas y confidenciales Brautbriefe), las cosas habían sucedido en realidad exactamente tal y como había predicho Elenmayer. El paciente de Freud no era otro que Ernedt vomn Fleischl-Marxow, uno de sus colegas y amigos que estaba utilizando morfina para combatir unos neuromas terriblemente dolorosos provocados por la amputación de varios dedos; su tratamiento de desintoxicación, que había iniciado a comienzos de mayo de 1.884, había sido un desastre absoluto. Apenas una semana más tarde, nos dice Jones, Freud y sus colegas Obersteiner y Exner encontraron a Fleischl tumbado sobre el suelo, "casi inconsciente a causa del dolor". Fleischl no sólo había continuado tomando morfina, sino que después de que Freud le pusiera inyecciones de cocaína en enero de 1.985 en un intento de aliviar el dolor, empezó a inyectarse él mismo "enormes dosis" de esta sustancia(un gramo diario). En junio, Fleischl había desarrollado un "deliriun tremens con serpientes blancas deslizándose por la piel" y su familia hubo de mandarlo al campo. Murió seis años, más tarde, siendo adicto tanto a la morfina como a la cocaína. Leyendo el informe de Jones, la impresión que se saca es la de un trágico error, que Freud se reprochó amargamente (así es como explica realmente el siempre leal Jones las posteriores negaciones de Freud en relación con su empleo de la jeringuilla "aquéllas "pudieron haber sido determinadas sólo de forma inconsciente" por su sentimiento de culpa). Hasta ahora, sin embargo, no ha sido posible tener acceso a las cartas en las que se basó Jones, debido a la impenetrable censura ejercida por los Sigismundo Freud Archives. El libro de Israëls cubre esta laguna. Por un golpe de suerte de los que raras veces en la vida de un investigador se topó por casualidad con las transcripciones de casi 300 de estas Brautbriefe, que estaban durmiendo en los cajones de los Sigismundo Freud Copyrights, la rama comercial del imperio Freud . La historia de lo que encontró allí es, como cabría esperar, bastante más compleja y extraña de lo que había contado Jones. Jones se ocupó cuidadosamente de omitir que, en el momento de escribir su primer artículo sobre la cocaína, a mediados de junio de 1.884, Freud no podía haber abrigado ninguna ilusión sobre el tratamiento que presenta a sus lectores como un éxito. El tratamiento había comenzado el 7 de mayo de 1.884 y, aún en el caso de que hubiera parecido pro metedor durante los primeros días, Freud escribió ya el 12 de mayo: "Con Fleischl las cosas son tan tristes que no puedo disfrutar en absoluto de los éxitos de la cocaína". La cocaína, que Fleischl tomaba "continuamente", no le impidió padecer tremendos dolores y sufrir "ataques" que lo dejaron casi inconsciente. Significativamente, Freud añadió: "No sé si tomó o no morfina en uno de esos ataques; él lo niega, pero no puede darse crédito (..) a un morfinómano". El 20 de mayo, no había suprimido ni el dolor ni el síndrome de abstinencia, el médico Theodor Billroth realizó una nueva operación en el muñón y le recomendó a Fleischl que "tomara cantidades considerables de morfina(..) y le pusieron, él no sabe cómo, muchas inyecciones" (carta del 23 de mayo). Un mes más tarde, Freud escribió triunfalmente en su artículo que "después de diez días pudo prescindir por completo del tratamiento de la coca". Sólo se le olvidó mencionar que el motivo era que el tratamiento había sido un rotundo fracaso.
La
literatura sobre Freud, su obra y su vida llena bibliotescas enteras. Hay obras
antiguas y modernas, amplias e incluso definitivas sobre Freud. Casi resulta
inabarcable la cantidad de publicaciones que se ocupan, en decenas de lenguas de
la vida de Freud.
"Cuando leí a Freud, dice el doctor Debray, me quedé
asustado ante la gloria universal de este psiquiatra, que había construido una
doctrina sobre, en el fondo, un patético tajo de anormalidad personal, como Jung
iba a demostrar más tarde. el psiquiatra más famoso del siglo ha sido uno de los
locos más profundamente dramáticos, más prolijos y de mayor éxito literario,
jamás conocidos. Digo "literario" porque, como afirma el doctor Debray y como lo
han afirmado otros antes que él, ningún loco ha sido jamás curado por Freud
nipor sus discípulos. Al contrario, muchos cuerdos se han pasado a las tinieblas
oscuras de alguna variante patológica del alma, después de haberse sometido al
psicoanálisis.En este sentido el libro de Pierre Debray, laEscolástica
freudiana, es un libro sin piedad.
Sin ambargo, - dice el doctor Debray - en
el marco de la pediatría es donde resulta fácil descubrir la consecuencias
devastadoras del psicoanálisis. No hace falta recordar la evolución sexual del
niño,según Freud,que pasa del estado bucal al anal, y de éste al fálico, ni los
famosos complejos de "castración",al descubrir las niñas su falta de pene, y de
"Edipo", que obliga a cada niño varón a enamorarse de su madre y a desear la
muerte del padre, ideas que han envenenado durante decenios la historia anímica
del hombre occidental y su literatura. En mi libro cito un
fragmeento de un trabajo del doctor uno de los autores que más se han ocupado de
psicopatías infantiles, prolongando hasta límites insospechados el método
freudiano. he aquí algunos de ellos:"Para todos los niños varones, uncohce en
movimiento representa la masturbación y el coito; dos coches que se encuentran
representan el coito; mientras la comparación entre dos coches dedimensiones
distintas, expresan la rivalidad con el padre y con su pene." Es muy difícl
darse cuenta en este momento de los grandes daños que freud ha producido en la
mente del ombre occidental. Sistemas educativos, diagnósticos políticos,
revoluciones enteras han sido enfocados o reformados según el complejo de Edipo.
Abra usted un periódico y enseguida se encontrará con el diagnóstico freudiano y
con una recetatambién de Freud. La nueva escolástica se ha apoderado del alma
del mundo actual. La rebelión de los jóvenes de París, en l.968 ha sido
enseguida catalogada como un acto de rebeldía contra el padre. Ya que el joven
identifica el pasado social de su país o de toda nuestra civilización, reniega
de él, se transforma en anarquista o en hippy. la autoridad desaparece, porque
es natural que sea así. Una vez que se ha renegado del padre, el joven reniega
de todo lo que se le asemeja. La Ciencia,la Literatura, el Arte, la técnica, la
política, todo está mal y tiene que desaparecer en nombre de este conflicto con
el padre, del que Freud ha hecho un dogma destructor, y que está aniquilando
nuestro mundo. Es así como hemos llegado a lo que se llaman los "años
ideológicos", que dominan nuestro tiempo y le otorgan estos matices sombríos y
apocalípticos.El daño que freud ha hecho a nuestro mundo es tan grande como el
producido por las ideologías. Reymond Ruyer escribía una frase esclarecedora:
"Basta hojear los semanarios femeninos para comprobar que el psicoanálisis
vulgarizado es para la inteligencia femenina lo que el marxismo para la
masculina." La
Humanidad actual vive bajo unas enormes amenzas y también bajo una enorme masa
de palabras y errores.El hombre se está acostumbrando a la idea de la muerte de
su propia especie, provocada, en un futuro más o menos próximo, por la explosión
demográfica y las armas nucleares. Y eso porque nuestros comportamientos
inferiores y arcaicos - el sexual, el agresivo, el gregario- están contrlolados
por el paleocórtex a pesar del dominio que el nuevo córtex ejerce sobre ellos, a
pesar de su habilidad para darles un aspecto razonador. inconscientemente, el
neocórtex se encuentracomo sumergido por la fuerza invasora del antiguo. El
papel de freud en esta transferencia (que es en el fondo un engaño, ya que, bajo
el aspecto de la razón, es el instinto, lo arcaico, lo que imprime a la vida
moderna su estilo), ha sido grande y difícil de desviar. tenemos que buscar la
salvación en el cerebro nuevo, en lo que hace de nosotros unos seres
humanos,emplear la razón, la inteligencia, todos los controles éticos que esto
supone, con el fin de encontrar una solución, frenar el avance de la oscuridad y
volver a salir a la luz. ¿Quién hubiera podido pensar que la Humanidad, después
de tantos progresos, se encontraría hoy al borde de un abismo de primitividad
que está movilizando las enfermedades del espíritu para hacer su
revolución?
ABUSOS DE LA DOCTRINA FREUDIANA
-
¿Cuáles han sido los abusos de la doctrina freudiana?
- Los más graves pueden
formularse como sigue: una hiperformulación, al expresar e interpretar pulsiones
y comportamientos del cerebro antiguo en el lenguaje del nuevo: pecado capital,
ya que resulta imposible atribuir una intención o reflexión verbalizante al
paleocórtex; una hiperreducción, al esquematizar en términos de comportamiento,
principalmente sexual, el carácter humano, elaborado y cincelado por un
condicionamiento intelectual; una hipersensibilización, al emplear el símbolo
como base para demostrar y establecer "leyes" psicológicas; una
hipersemantización, al tener siempre la tendencia a atribuir a cualquier hecho
psíquico un sugnificado muy preciso ; una hiersíntesis, al agrupar hechos
psíquicos o psiquiatrícos bajo bajo la clave de una interpretación única, el
erotismo, abusivamente erigida en causalidad. Estos defectos, anticientíficos
por excelencia, hacen del freudismo, como escribe Arthur koestler, un sistema
cerrado, igual que el marxismo. Una nueva escolástica, basada en un dogmatismo
pseudorreligioso en el que nos hemos metido casi sin darnos cuenta.